El mito de Orión
Mitología griega

El mito de Orión

Hace poco publiqué un artículo sobre el mito de Hilas y ahora le toca el turno a otro mito maravilloso, el de Orión. El mito de Orión es uno de mis favoritos porque tiene un significado astronómico muy interesante. Los personajes principales están representados por constelaciones que podemos identificar en el cielo nocturno: Orión, Sirio, las Pléyades, Tauro, Escorpio. Y yo, que soy una apasionada de la astronomía, he buscado y localizado cada una de estas constelaciones, verificando la historia narrada en el mito.

¿Os interesa conocer este mito fascinante? Pues vamos allá.

Orión, el cazador

Orión, el cazador
Orión, el cazador

Orión era un gigante cazador famoso por su belleza y extraordinaria fuerza. Según unos, era hijo de Poseidón, y poseía la facultad de andar sobre el mar, o bien, de caminar por su fondo (facultad heredada de su padre).

Según leyendas tardías, Orión era hijo de Hirieo, un viejo labrador que en una ocasión dio hospitalidad a Zeus, Poseidón y Hermes. Estos, agradecidos, le ofrecieron en recompensa la realización de un deseo que tuviera. Hirieo pidió un hijo. Entonces los dioses enterraron una piel de buey y la cubrieron de orina. Transcurridos nueve meses, nació Orión. Esta historia se debe a un juego de palabras entre «Orión» y «orina».

Orión tenía gran pasión por la caza, que satisfacía junto con su perro Sirio.

En la isla de Quíos

Se casó primero con Side, la cual pretendía rivalizar en belleza con Hera, y por eso fue arrojada al Tártaro. Privado de su esposa, Orión se trasladó a la isla de Quíos, donde reinaba Enopión. Allí se enamoró de Mérope, hija de Enopión, el cual le prometió en matrimonio a su hija si limpiaba de fieras la isla. El cazador consintió, pero una vez cumplido el cometido, Enopión se negó a entregarle a su hija. El rey lo embriagó y, mientras estaba dormido, le saltó los ojos y lo arrojó a la orilla del mar.

El gigante supo por un oráculo que recuperaría la vista si caminaba hacia el sol. Orión, ciego, siguió el sonido del martillo de un cíclope hasta llegar a la isla de Lemnos. Y fue a la fragua de Hefesto, el dios del fuego, que, apiadándose de él, le entregó a Cedalión, uno de sus hombres.

Cargó a Cedalión sobre sus hombros y le pidió que lo guiase hacia el este. Orión recuperó la vista gracias a los rayos de Helios (el dios del sol). Fue allí donde Éos, la Aurora, se enamoró de él y lo raptó, trasladándolo a Delos. Luego corrió a vengarse de Enopión, pero no pudo alcanzarlo porque Hefesto (o quizás Dioniso) había construido para él una cámara subterránea donde se refugió.

Después formó parte del séquito de Ártemis (diosa de la caza), a la que acompañaba en sus cacerías.

Orión y las Pléyades

En el mito de Orión son importantes unas ninfas llamas Pléyades. Las Pléyades eran hijas de Atlante y Pléyone, y eran compañeras de Ártemis. Orión se enamoró de ellas y las persiguió por las montañas de Beocia. Pero cuando estaba a punto de atraparlas, las ninfas rogaron a los dioses que las salvaran. Zeus se apiadó de ellas y las transformó en palomas, que volaron hacia el cielo y se convirtieron en estrellas.

En el firmamento nocturno pueden verse las Pléyades como un pequeño grupo de estrellas en la constelación de Tauro. Aunque el mito cuenta que son siete, se ven solo seis; pues una de ellas se casó con un mortal (Sísifo), por eso se explica que su brillo sea inferior al de sus hermanas.

El final de Orión

La constelación de Orión
La constelación de Orión

La muerte de Orión es relatada en diferentes versiones.

Según unos, murió por la propia Ártemis involuntariamente, influida por Apolo. Pero la tradición más difundida es que la causa de su muerte fue la picadura de un escorpión, enviado por la propia Ártemis. Asclepio trató de devolverlo a la vida, pero fue fulminado definitivamente por Zeus, que lo sumergió en el Hades, donde el gigante continúa cazando bestias salvajes al igual que hacía en vida.

Según versiones más corrientes, tanto Orión como el escorpión fueron trasladados al cielo y convertidos en constelaciones.

Orión brilla en las noches de invierno, vistiendo armadura de oro y una espada que cuelga de su cinto (lo que forma la nebulosa de Orión). Le sigue su perro Sirio (estrella de la constelación de Can Mayor), y huye eternamente de Escorpio. Cuando uno tiene su orto, el otro tiene su ocaso.

Espero que os haya gustado este mito fascinante y que os haya entrado ganas de observar el cielo estrellado para encontrar las constelaciones mencionadas. ¡Contadme en comentarios cuál es vuestro mito favorito!

El mito de Orión
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